Técnicas de estudio
04abr

Podemos decir que nos encontramos casi en la recta final del curso escolar, 2º trimestre en la ESO y Bachillerato, 2º cuatrimestre en universitario, spring final en opositores, momento ideal para hacer balance, ver cómo vamos, y momento más que ideal para aplicar ciertas técnicas y ayudas que nos puedan beneficiar tanto en la tarea del día a día del estudio como en el resultado final de los exámenes del inminente junio. Es fundamental prepararse concienzudamente para los exámenes, y aunque muchos piensen que puede ser tarde no lo es, es un buen momento. 

Es cierto que lo ideal sería que en septiembre, octubre se empezará a crear unos hábitos concretos, de horario, de planificación de tareas, realizar actividades para la mejora de concentración, para la memoria, aplicar distintas técnicas de estudio según nuestras necesidades o intereses, pero también es verdad que muchas personas el hecho de ver tan lejos el final de curso les hace relajarse un poco y trabajan mejor con algo de presión añadida por el tiempo, y es ahora cuando se debe hacer ese esfuerzo y no más tarde para poder todavía salvar el curso u obtener buenos resultados, si ahora tomamos conciencia de qué tenemos que hacer, y cómo hacerlo y nos ponemos manos a la obra muchos podrán gozar de un verano sin libros de por medio.

Pero ¿qué tenemos que hacer para sacarle un buen rendimiento a nuestras horas de estudio?, porque cuántas veces no escuchamos eso de “mi niño/a se tira horas delante del libro pero es que no aprueba, o uno mismo, me he preparado esto muy bien y no hay manera de aprobar…ahí está una de las claves, el tiempo que invertimos y yo diría más cómo lo invertimos, de nada sirve echar horas y horas (al igual que en un trabajo), finalmente lo que se quiere es ser resolutivo y eficaz, y cumplir con esa tarea o responsabilidad en este caso el del estudio y aprobar claro está, pero lo cierto es que uno de los problemas que arrastran jóvenes y adultos a la hora de estudiar es la gestión del tiempo, no saben como invertir su tiempo y a esto le sigue la falta de motivación y concentración.  Lo primero de todo es fundamental que nuestra motivación por el estudio sea alta o en su defecto la adecuada, es decir, actualmente lo que me encuentro son multitud de casos en los que los niños o jóvenes no saben para qué estudian, no tienen aliciente alguno, es necesario transmitirles que el hecho de que ellos tengan esa responsabilidad les va reportar en un futuro el poder dedicarse a eso que les gusta, les va a hacer más libres para poder elegir, de otra manera sin estudios o con una baja cualificación verán limitadas sus opciones, además hoy en día tenemos claros ejemplos de cómo personas adultas vuelven a estudiar para poder ampliar así sus posibilidades en el mundo laboral, no ocurre esto o en menor medida con personas que si han seguido un itinerario formativo. Otro punto es saber elegir, es decir ¿qué me gusta?, ¿qué me apasiona?, ¿con qué disfruto?, en los primeros años hasta llegar a esos momentos de cambio de ciclo en los que hay que tomar decisiones por determinadas asignaturas o caminos académicos es un estudio mucho más generalista, pero ya podemos ver en los niños que es aquello con lo que mejor se desenvuelven es con estas materias con las que hay que potenciar sus habilidades, reforzar por aquí la concentración, la motivación, la creación de hábitos, y explicar que aquello que no nos gusta ahora es vital para mañana poder quitárnoslo de encima y poder dedicarnos a eso que si nos llena.

La motivación como eje impulsor de la acción formativa, tener claro qué quiero hacer, para qué lo voy hacer y de qué me va servir. Y una vez que esto lo tenemos claro tenemos que tener un horario establecido de estudio, fijo, de esta manera estaremos educando a nuestro cerebro y creando un hábito, en función de la dificultad del nivel académico o de la formación que estemos recibiendo el nº de horas será menor o mayor, para los niños de primaria y eso considero que tener un refuerzo por la tarde de unas 2-3 horas de estudio diarias para realizar sus deberes, trabajos y repasar lo visto en clase es suficiente. Bachillerato y universidad sin lugar a dudas hay que ampliar la ratio de horas de estudio, y mucho más en meses previos a los exámenes. ¿cómo invertimos ese tiempo? Dedicaremos las primeras horas de estudio a tareas de más dificultad eso sí, si mi hora de ponerme a estudiar son las 8am o las 16pm arrancaremos con una materia práctica, motivadora para así no aburrirnos, dormirnos, para luego seguir con esas que más duras nos parecen. Debemos realizar una lectura comprensiva del contenido, para ello leemos atentamente sin distracciones (evitaremos ruidos, música, levantarnos innecesariamente del escritorio) y llevaremos a cabo las técnicas del subrayado (no hay que estudiar todo), sino lo más importante, para ello tenemos que trabajar nuestra capacidad de selección, posteriormente podemos realizar con ese contenido subrayado un resúmen o un mapa o esquema conceptual, de esta manera trabajamos el contenido, lo comprendemos y memorizamos mejor.

Es importante tener nuestro lugar de estudio, bien iluminado, de temperatura agradable, y con elementos distractores fuera, es decir, teléfonos móviles, tv, música, este último puede ser un complemento en determinados momentos del estudio, cuando estemos realizando alguna tarea práctica o algo que requiera de menos concentración, siempre será una música agradable que no nos interfiera en lo que estamos haciendo, pero en este caso hay que tener una capacidad ya muy trabajada. El uso de las nuevas tecnologías aplicadas al estudio o la formación, por un lado bien utilizadas pueden ser ese elemento motivador, de ayuda o apoyo fundamental, para realizar búsquedas de información, visionar videotutoriales, clases virtuales. 

Y sobre todo realizar un aprendizaje significativo y funcional es decir que sirva para el desarrollo de las capacidades y competencias de la persona para una mejora en su desarrollo personal y profesional. 

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