Derribar creencias
12abr

Ya estamos en abril, avanza este 2013 y si uno de los propósitos que tenías para este año era tener paz, en tu vida, en tu trabajo, con tus relaciones, tenemos que empezar por tenerla con uno mismo, vamos a intentar no perder tiempo con pensamientos negativos, anclados en creencias o hábitos que nos limitan, debemos aprender a eliminar estos aspectos que no son más que muros, barreras que nos impiden desarrollarnos y disfrutar de la vida como nos merecemos.

Muchas veces nuestros pensamientos negativos, ciertas creencias, nuestros comportamientos condicionados por el aprendizaje recibido, y nuestro diálogo interno, (es decir esa forma de hablar con nosotros mismos que tenemos) se convierten muchas veces en nuestro mundo real, el que nosotros vemos y nos forjamos, todo esto más que impulsarnos, ayudarnos a crecer, hace que operemos dentro de nuestros propios límites, y no vamos más allá, nos estamos nosotros mismos limitando, es cuando en coaching hablamos de que nos encontramos dentro de nuestra zona de confort, nuestra zona segura, lo que no quiere decir que estemos satisfechos, felices o libres. Es interesante ver y entender cómo a veces elegimos nosotros mismos ser los carceleros de nuestra propia prisión, (prisión metafóricamente hablando) pero que sería esa zona segura de la que hablamos, en la cuál nos vamos quedando y hasta estando cómodos a base de creencias, pensamientos.

Pero.. ¿de dónde viene una creencia? desde el mismo momento en que llegamos a este mundo, nuestras creencias se van formando, a través de las interacciones con otros seres humanos, nuestros padres, hermanos, profesores, grupo de iguales, nuestros aprendizajes, experiencias, a quiénes imitamos todo esto genera creencias, pensamientos y así nos comportamos, y todo esto se convierte en nuestro mundo real por eso hay que tener mucho cuidado con dichas creencias y pensamientos, porque lo que creemos de uno mismo, de los demás, de la vida es la verdad para ti, es decir nuestras creencias dan sentido a nuestra experiencia. Por ejemplo si una persona piensa “no soy capaz de dejar de fumar, de hacer deporte porque no tengo fuerza de voluntad” dicha creencia viene con su propio mapa de realidad, el no soy una persona capaz, no tengo fuerza de voluntad…y dicha creencia respalda ese comportamiento, lo hace fuerte, por lo tanto las creencias lo que harán es  que nos comportemos de una manera determinada.  Forjar creencias es fácil y peligroso por eso debemos ser conscientes de lo que pensamos, de lo que decimos, y de cómo actuamos, y ser valientes ver cuando estamos en esa zona cómoda pero que no nos hace feliz y querer cambiarlo, dar el salto, arriesgar a ver otras alternativas, opciones, retar nos, hoy en día existen varios factores que influyen como el grado de apoyo que recibimos, nuestra forma de hablar con nosotros mismos, nuestro diálogo interno, las herramienta que tenemos a nuestro alcance.

 Y una creencia, esos muros limitantes ¿se pueden cambiar?  Lo creamos o no, nuestras creencias, es algo que se puede cambiar, y con ellas cambiará nuestra realidad porque empezaremos a comportarnos de forma distinta, para formar creencias y pensamientos positivos de lo que somos o hacemos, podemos empezar por la manera en que nos hablamos a nosotros mismos, controlar ese diálogo interno, a lo largo del día hablamos mucho con nosotros mismos, acerca de lo que nos pasa, en casa, en el trabajo, y dicha información pasa a través de un filtro por nuestro cerebro y queda residuos en él, si nos hablamos de esa misma forma durante mucho tiempo imaginad lo que se genera en nuestro cuerpo, primero una idea determinada de algo que nosotros mismos estamos alimentando que puede ser real o no, por ejemplo:

-mi jefe es un tirano, me tiene manía, me hace la vida imposible, hoy me ha cargado de trabajo o me ha hecho un mal gesto, seguro que quiere que vaya a trabajar tal día sólo para molestarme…es ese run run que no paramos de hablarnos en torno al jefe que nos hace ir de mal humor al trabajo, sin ganas, a la defensiva. STOP. PARA ESTE DIÁLOGO y actúa.

Una forma muy eficaz de cambiar una creencia es remplazándola por otra que mantenga la intención positiva de la original. Debes sentirte congruente con tu nueva creencia o sea que la recibas creyéndote la de verdad, para remplazar una creencia negativa que nos está limitando en coaching nos preguntamos:

¿Qué consigo con esta creencia? En este caso envenenarme, ser menos eficaz, llegar agotado mentalmente a casa…

¿cúal es la intención positiva de esta creencia? ¿qué hay verdaderamente detrás? Soy competitivo y me da coraje ciertas actitudes de mi jefe, el hecho de buscar un culpable me hace sentirme mejor en mi malestar…

¿cuál sería la nueva creencia positiva? Por ejemplo yo soy capaz de ir a realizar mi trabajo contento, feliz, y siendo asertivo y cordial con mi jefe.

 ¿Qué  podemos conseguir con esta nueva creencia? Más tranquilidad, incluso crecer a nivel profesional, bienestar.

Por el contrario ¿qué pasaría si seguimos con la creencia de siempre? Estrés, ansiedad, conflictos…

Por lo tanto para cambiar pensamientos y creencias, saca a la luz tu diálogo interno y dale la vuelta, si tenemos ideas impuestas, creencias venidas a raíz de experiencias, aprendizajes y nos bloquean en nuestro poder esta cambiarlas.

 

1 Comentarios

  • Boris Vásquez Carbonell
    15 abril, 2013 Responder

    Muy buen post, Nieves. Detenerse, ser consciente del peligro de un estilo de pensamiento y cambiar es un hábito muy saludable.

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